Serían unos 17.000 millones de euros para siete años (entre 2021 y 2027) si en las negociaciones del presupuesto comunitario se respeta la propuesta que hizo la Comisión Europea de dotarlo con 25.000 millones para los Veintisiete. Los países podrían utilizar estos fondos para financiar programas de reformas e inversiones que reciban luz verde de la Comisión Europea. De ese volumen total, un 80% sería asignado de antemano entre los países de la eurozona en función de su población y de su producto interior bruto – a menor PIB, mayor asignación.

Sin embargo, para que también los más ricos puedan beneficiarse, tendrá que respetarse un segundo criterio: cada país deberá recibir al menos un 70% de lo que ponga. El restante 20% – unos 3.500 millones para siete años- se reservaría para ser utilizado cuando un país atraviese momentos difíciles.

Al mismo tiempo, los países estarán obligados a cofinanciar un 25% de sus reformas e inversiones, tasa que podrá reducirse a la mitad cuando se den “circunstancias económicas severas” en un Estado concreto, según Centeno.

El colchón del 20% y la posibilidad de pagar menos en periodos bajos abre la puerta, aunque con muy poco margen de maniobra, a que el presupuesto se use como mecanismo anticrisis.

España consideraba ambas opciones como una vía para dotar al presupuesto de la capacidad de estabilizar la economía, explicó el miércoles la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, quien afirmó que este instrumento puede ser un “punto de partida” para algo más potente.

En la misma línea se pronunció este jueves el comisario de Economía, Pierre Moscovici, quien consideró que “hay que ir mucho más allá” porque se necesita un “auténtico presupuesto”. Los ministros no lograron acordar si los Estados del euro podrán proporcionar fondos adicionales, tal y como pedían Alemania y Francia.

Para ello se necesitaría un acuerdo intergubernamental entre los socios de la moneda única, y el consenso alcanzado solo llega a pedir a los servicios legales del Consejo de la UE que se pronuncien sobre la “necesidad, modalidades, contenido y tamaño” de este posible acuerdo. Queda así para más adelante un punto al que se oponen Holanda y los nórdicos.