El próximo 2 de octubre entrarán en vigor, en fase de transición, el nuevo euribor y la nueva tasa de interés que sustituirá al eonia (ester), por lo que el Banco Central Europeo (BCE) se ha puesto manos a la obra para evitar una transición accidentada. El supervisor bancario único ha remitido a inicios de este mes una carta a todos los primeros ejecutivos (presidentes y CEO) de los bancos de la zona euro con el objetivo de advertirles de los cambios que se avecinan, que afectarán a contratos vigentes y a procedimientos internos, entre otros aspectos.

«El propósito de esta carta es asegurar que los responsables de las entidades y sus consejos entienden los riesgos asociados con las reformas de estos índices globales y que están llevando a cabo las acciones apropiadas ahora para garantizar una transición suave a los índices de referencia reformados de cara a la fecha definitiva de finales de 2021», tal y como señala el presidente del Consejo de Supervisión del BCE, Andrea Enria, en referencia a que los bancos han de estar preparados desde el minuto uno para el nuevo entorno regulatorio, pese a que contarán luego con un periodo de transición de más de dos años.

En su misiva, el BCE advierte a los ejecutivos bancarios europeos de que el uso de estos índices y tasas de referencia está ampliamente extendido en el sector, tanto en la concesión de préstamos, como en los modelos de riesgos o la valoración de activos, entre otras actividades. «El hecho de que los diferentes indicadores tomarán distintos caminos de transición se suma a la complejidad de abordar el impacto de estos cambios desde un punto de vista operacional, en particular cuando se lidia con distintas divisas», explica la carta.

Para que esta complejidad no lleve a que las entidades se dejen ningún cabo suelto, el BCE reclama la elaboración de varios deberes a los responsables de los bancos, que deberán presentar antes del 31 de julio al supervisor.

El primer documento que todos los bancos de la zona euro tendrán que enviar a Enria y los suyos antes de final de mes será un resumen «aprobado por el consejo de administración» en el que se detalle la evaluación de la entidad de los principales riesgos relacionados con las reformas de los indicadores.

Además, las entidades deberán incluir un «plan de acción detallado» en el que cada banco explique cómo mitigará dichos riesgos, cómo abordará aspectos relacionados con los precios y cómo implementará los cambios en los procedimientos (por ejemplo, los modelos internos).

Otro documento que tendrán que incluir los bancos será un listado de los contactos de los altos responsables de cada entidad encargados de supervisar la implementación de estos planes de acción, según la misiva remitida al sector. Por último, las entidades han recibido también un cuestionario (que tendrán que responder antes del 15 de septiembre) en el que se solicita información cuantitativa y cualitativa relacionada con los impactos y el periodo de transición hasta la plena vigencia de los nuevos indicadores.

El nuevo euribor que entrará en vigor provisionalmente en octubre supondrá un cambio hacia un índice «híbrido», según explica el BCE. Es decir, que el nuevo indicador estará soportado por transacciones de un panel de bancos «y de otras fuentes de información de precios disponibles cuando sea necesario», advierte la carta.