Bruselas ha dado marcha atrás a sus planes de pedir una moratoria de cinco años sobre el uso de la tecnología de reconocimiento facial en los espacios públicos y ha dejado la decisión de imponer o no la prohibición de su empleo en manos de los estados miembros, a pesar de las preocupaciones de los grupos que defienden la privacidad que aseguran que dicha tecnología puede infringir las libertades civiles.

En un documento sobre inteligencia artificial que se publicará la próxima semana, la Comisión Europea considera que el reconocimiento facial es bastante posible que sea inexacto, puede utilizarse para infringir las leyes de privacidad y puede facilitar el fraude de identidad.

Sin embargo, a diferencia del documento anterior sobre el tema publicado en diciembre, el actual ya no incluye la sugerencia de aplicar una moratoria general de cinco años (período durante el cual los estados miembros podrían estudiar los posibles efectos de la tecnología antes de usarla en los espacios públicos), sino que hace recaer en cada estado miembro la responsabilidad de evaluar cómo y cuándo desea permitir el uso del reconocimiento facial en su territorio. El cambio de opinión se ha producido en un momento en que autoridades reguladoras y empresas de todo el mundo están pidiendo que se aclare el uso del reconocimiento facial.

San Francisco ha impuesto prohibiciones por tiempo limitado al uso de esta herramienta por parte de la policía. Tribunales británicos han dictado en contra de su empleo, aunque la Policía Metropolitana de Londres la aprobó para su uso en eventos públicos el mes pasado. Y la autoridad de protección de datos de Suecia impuso en agosto su primera multa en virtud de la nueva Ley General de Protección de Datos a un instituto que utilizaba el reconocimiento facial para controlar la asistencia de los estudiantes a las clases.

Margrethe Vestager, comisaria de política digital de la UE, declaró en enero que era necesario destinar más dinero para ejecutar adecuadamente el ambicioso plan de la UE en materia de inteligencia artificial: “Es necesaria más financiación porque los estados miembros no están invirtiendo mucho en inteligencia artificial”, señaló. Según el nuevo documento, la UE quiere destinar más de 20.000 millones de euros al año para desarrollar la inteligencia artificial durante la próxima década.

En el documento publicado en diciembre, la UE advirtió que la prohibición del uso del reconocimiento facial podría socavar la innovación en el sector y el desarrollo y el uso de esta tecnología. Personas conocedoras del tema en Bruselas han advertido que la regulación sobre el reconocimiento facial se ha convertido en un “debate divisorio”. Una de ellas ha declarado que los diferentes departamentos de la Comisión nunca han discutido seriamente el asunto. Y otra ha señalado que los defensores de los derechos civiles están a favor de la prohibición total, pero los responsables de los servicios de seguridad están en contra de prohibir el uso del reconocimiento facial porque piensan que es una herramienta útil para su trabajo.

Por otra parte, personas que han seguido las deliberaciones opinan que lo más probable es que la Comisión se decante por una prohibición caso por caso y evalúe en más profundidad las tecnologías de reconocimiento facial, pero advierten que el debate sigue en curso y que pueden producirse cambios.

A pesar del cambio de opinión de Bruselas, se espera que cada estado miembro continúe aplicando sus propias leyes sobre el tema a nivel nacional. Por ejemplo, la autoridad francesa de protección de datos declaró en octubre que el uso de la tecnología en las escuelas infringe la ley de privacidad, mientras que las autoridades alemanas también se han opuesto recientemente a que la policía la utilice.