La Comisión Europea ha derramado sobre el Gobierno de Pedro Sánchez un jarro de agua fría a solo tres días de las elecciones generales. Bruselas ha actualizado sus previsiones de crecimiento y, además de la rebaja de la estimación de PIB para España, lo más preocupante es el frenazo del empleo que anticipa. Una estimación que va en sentido contrario a la del Ejecutivo, que prevé una desaceleración lenta del empleo que todavía permitirá crear más de 360.000 puestos de trabajo al año.

La Comisión Europea teme que el crecimiento del empleo en España pase del 2,2% de este año al 1% en 2020 (medido en empleo equivalente a tiempo completo). Si se cumple esta previsión significaría que España pasaría de crear 412.000 empleos en 2019 a apenas 184.000 en 2020. O lo que es lo mismo, la creación de empleo caería a menos de la mitad.

Estas cifras muestran claramente que Bruselas prevé un duro frenazo del empleo en España para 2020 una vez que la desaceleración económica global impacte en la confianza de los hogares y las empresas. Esta estimación de crecimiento del empleo es justo la mitad de la que mantiene el Ejecutivo, que en octubre comunicó a Bruselas que estima un avance del empleo del 2%. Eso significa que Bruselas prevé que España creará unos 180.000 empleos menos de los que estima el Gobierno.

De esta forma, la Comisión Europea estaría alertando de que el empleo frenará mucho más rápido que el PIB el próximo año, ya que la demanda externa permitirá mantener un cierto dinamismo al sector exportador. Eso sí, de cumplirse las estimaciones de Bruselas se confirmaría que una vez que España crece menos del 2% se ralentiza significativamente el empleo. Aunque, eso sí, seguiría aumentando.

La brusca ralentización del empleo supondría también un frenazo en el ajuste del desempleo. Si se crean menos empleos y, además, aumenta la población activa, el resultado es que apenas se podrá reducir la tasa de paro. La Comisión Europea prevé que España cierre el ejercicio con un desempleo del 13,9%, en línea con la previsión del Gobierno y un punto y medio inferior al cierre de 2018. Sin embargo, para 2020 estima que la tasa de paro apenas caerá hasta el 13,3%, un ajuste de solo seis décimas. Esta previsión de Bruselas sitúa el paro un punto por encima de la estimación del Gobierno.

Y la situación no mejoraría de cara a 2021, año para el que la Comisión Europea prevé un avance del empleo de solo el 0,8%, lo que supondría menos de 150.000 empleos nuevos. Por su parte, la tasa de paro se situaría en el 12,8%, esto es, medio punto por encima de lo que prevé el Gobierno para 2020. Una brecha muy amplia que evidencia la gran incertidumbre sobre la evolución económica para los próximos meses.

En julio, cuando la Comisión Europea publica sus previsiones de verano, parciales y menos específicas que las de otoño y primavera, Bruselas ya alertó de que “la creación de empleo se ralentizará, pero continuará expandiéndose de forma robusta, permitiendo nuevas reducciones en la tasa de desempleo”. En las previsiones de primavera, publicadas en mayo, el Ejecutivo comunitario esperaba que la creación de empleo en 2019 se situara en el 2%, y Bruselas era más optimista respecto al futuro: esperaba que se mantuviera en el 1,7% en 2020.

La ralentización del empleo no impedirá que el crecimiento de la renta de los hogares se frene en los próximos meses. La Comisión Europea prevé que España mantenga la subida salarial acordada por los agentes sociales en el IV AENC (Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva), de modo que los trabajadores lograrán importantes ganancias de poder adquisitivo, dado el reciente parón de la inflación, que se estanca en el entorno del 1%. En concreto, Bruselas estima que la remuneración crecerá un 2,4% en 2019, un 2,2% en 2020 y un 2,1% en 2021.