El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado este martes una serie de medidas que tienen el objetivo de reducir los riesgos a los que se enfrenta el sector bancario europeo y que pasan, por ejemplo, por la obligación para las entidades sistémicas de contar con un ratio de apalancamiento del 3% o con una capacidad mínima de absorción de pérdidas en caso de quiebra.

Los eurodiputados han dado su visto bueno al principio de acuerdo logrado con el Consejo de la UE (los Estados miembros) a principios de diciembre para introducir en la legislación comunitaria reformas acordadas a nivel internacional tras la crisis financiera, tanto por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea como por el Consejo de Estabilidad Financiera.

Así, las nuevas normas buscan fortalecer el marco de resoluciones bancarias y los requisitos de capital, con el objetivo de reducir los incentivos para la asunción de riesgos, incluidos un ratio de apalancamiento obligatorio del 3% y un coeficiente obligatorio de financiación estable neta (NSFR).

Además, los bancos de la UE considerados “sistémicos” tendrán que contar con el nivel mínimo de absorción de pérdidas (TLAC) acordado a nivel internacional para asegurar que en casos de quiebra no se tenga que utilizar dinero del contribuyente y la reestructuración se hace a través de un rescate interno o ‘bail in’.

Las entidades financieras europeas que no tengan una importancia sistémica, sin embargo, seguirán guiando la construcción de sus colchones de capital a través del nivel mínimo armonizado de fondos propios y pasivos exigibles (MREL).

Por otro lado, las nuevas normas introducen la posibilidad de que las autoridades de resolución impongan los llamados ‘corralitos’ (suspensión temporal de ciertos pagos y obligaciones contractuales) cuando se encuentran en un proceso de resolución. Estas ‘moratorias’ tendrán que ser “proporcionadas” y “ajustadas” a cada caso.

En paralelo, la Eurocámara ha apoyado la propuesta de la Comisión Europea de crear un nuvo activo financiero europeo compuesto por deuda nacional de todos los países de la eurozona, pero que no supondría la mutualización de los riesgos ni de las pérdidas, como sí sucedería con los eurobonos.

Los eurodiputados han aprobado con 448 votos a favor y 199 en contra el informe del eurodiputado del PSOE Jonás Fernández, quien ha destacado que se trata de un paso “esencial” para evitar la repetición de “crisis fiscales” como las de 2010 y 2012.

“Esta propuesta supone un paso adelante en la creación de los eurobonos, tan necesarios como difícilmente negociables en este momento político”, ha enfatizado el representante socialista de la Eurocámara, para después pedir a los países que aceleren sus debates internos para que puedan comenzar las negociaciones con los eurodiputados.