“No recuerdo nunca una movilización al final de una legislatura; nuestra movilización es esta rueda de prensa”, ha dicho hoy el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, durante el encuentro de los dos máximos líderes sindicales con los medios de comunicación para exigir al Gobierno “hasta el último día” que apruebe un Real Decreto-Ley con tres medidas que, en su opinión, corregirían los aspectos más lesivos de la reforma laboral de 2012.

Estas tres cuestiones que CC OO y UGT quieren que el Gobierno apruebe en un decreto –y obligue a retratarse a todos los grupos parlamentarios, sobre todo a los que apoyaron la moción de censura– son la eliminación de la prevalencia del convenio de empresa sobre los convenios sectoriales; la eliminación de los límites de la prórroga indefinida de los convenios (ultraactividad); y la aplicación de los convenios sectoriales a los trabajadores de las empresas subcontratadas.

El secretario general de CC OO, Unai Sordo, ha considerado que, sin estos cambios legales, “el Gobierno ha dejado intacta la reforma laboral” y ambos líderes sindicales han insistido reiteradamente en que se sienten “decepcionados” con el Gobierno por ello. Sin embargo, preguntados por si realizarán algún tipo de protesta por esta decepción –ya que el Ministerio de Trabajo llegó incluso a pactar con ellos estos cambios en un texto cerrado que no ha visto la luz– Álvarez ha negado la posibilidad de realizar movilizaciones.

El argumento que ha dado el líder sindical para rechazar dichas protestas es que “no aportarían nada a los intereses que representamos y que son los de los trabajadores”, de lo que se desprende que esta negativa a la movilización se produce también para no perjudicar el voto de izquierda en las próximas elecciones.

Álvarez y Sordo consideran por tanto “que aún hay tiempo” para aprobar un decreto. Es más, el líder de CC OO aseguró que de la aprobación de estas tres medidas que corrigen la reforma laboral “depende la mayoría progresista” en las próximas elecciones generales del 28 de abril.

Tras las críticas al Gobierno, al que también han rechazado “haber perdido el tiempo” y no haber negociado con los grupos parlamentarios para sacar la contrarreforma laboral adelante, los líderes sindicales han arremetido contra las últimas propuestas de la patronal CEOE para los grupos políticos.

Ambos han considerado que las demandas patronales son “una regresión y más duras y antisociales que antes” y “van en dirección contraria” a lo que los propios empresarios pactaron con CC OO y UGT en el vigente acuerdo de negociación colectiva. Por ello, Álvarez, ha dicho que “si en CEOE hay un mínimo de vergüenza” deberían reconocer que lo que ahora rechazan formaba parte de un consenso.