La baja rentabilidad se ha establecido en el sector financiero como un mal que ya parece crónico. Desde que estalló la crisis financiera en 2008 hasta hoy la banca no ha logrado recuperar el coste de capital para el inversor. La solución para que remonte es complicada y la cada vez mayor regulación, nuevos competidores como las fintech, la ralentización de la economía, los bajos o incluso negativos tipos de interés, o el aún lastre de los activos adjudicados y la como la pérdida de la confianza hacen más enrevesado a la banca conseguir rentabilizar su negocio.

Ángel Gavilán, responsable de la división de análisis financiero del Banco de España, añadió a estos retos el hecho de que aún hay un importante nivel de activos improductivos que tienen un impacto negativo en la cuenta de resultados (unos 40.000 millones de euros), a los que acompaña una caída de los ingresos del 30% desde el inicio de la crisis por un desapalancamiento intenso del sector privado no financiero, que se había endeudado en los años precedentes a la crisis. Por ello, el directivo del Banco de España apuntó que los gastos de explotación se han reducido en menor medida que los ingresos, lo que ha deteriorado la eficiencia.

Recordó que el número de entidades registradas ha pasado de 122 a comienzos de la crisis a 61 al finalizar 2018, el empleo se ha ajustado un 30% y la red de sucursales, un 40%. En este escenario, aseguró que todavía existe “un amplio margen de mejora” y que sería “fundamental” intensificar la racionalización de los costes de explotación. “Este proceso podría requerir, en algunos casos, avances adicionales en el proceso de consolidación”, señaló, para insistir en que la banca debe buscar mayor rentabilidad y fuentes alternativas de ingresos. Gavilán participó ayer en la presentación de un informe del Instituto Español de Analistas Financieros y su Fundación (IEAF-FEF), sobre los retos del sector financiero.

Gavilán también recordó que la banca española está a la cola en ratio de solvencia en Europa. Y como hizo un día antes el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, el directivo del Banco de España reclamó más capital a las entidades. “Es importante que la banca española siga subiendo su capital”, advirtió. Otros expertos que han participado en este informe también coincidieron con Gavilán y reclaman al sector reducir el número de oficinas. El director adjunto de investigación del IVIE, Joaquín Maudos, afirmó que a las entidades les “resultaría difícil cobrar por los servicios si la imagen no mejora”.

También explicó que la reducción de los costes está pendiente, sobre todo si se tiene en cuenta que España tiene la mayor densidad de red, con 1.693 habitantes por oficina frente a los 2.579 de la Unión Europea, y las sucursales más pequeñas, en las que trabajan de media 6,7 empleados frente a los 13,6 empleados de la UE.