El Banco de España estima que entre un 67% y un 69% de las empresas no financieras españolas presentará déficits de liquidez y no podrá cubrir sus gastos corrientes con la actividad que generen entre abril y diciembre. Por ello, estas empresas tendrán que recurrir al endeudamiento para recabar una liquidez que podría ascender hasta los 230.000 millones de euros como consecuencia de la crisis del covid-19, una cifra que calcula que podría cubrirse en tres cuartas partes por los avales públicos para los créditos a las empresas.

Así se desprende del informe ‘Las necesidades de liquidez y la solvencia de las empresas no financieras españolas tras la perturbación del covid-19’, elaborado y publicado este lunes por el organismo supervisor a través de un ejercicio de simulación de las necesidades de liquidez de las empresas derivadas, a partir de tres escenarios macroeconómicos alternativos, tanto de los posibles déficits generados por la evolución de la actividad de explotación como de las inversiones en activos fijos y las amortizaciones de deuda financiera.

El informe deja claro que el tejido empresarial español se enfrenta a un momento muy complejo, que dejará a muchas empresas con unos niveles de deuda más elevados. «Como consecuencia de la fuerte caída de la actividad productiva, se estima que algo menos de un 70% de las empresas, con un peso del empleo de en torno al 75%, presentarían déficits (tanto por su actividad como por las inversiones y las amortizaciones de deuda) entre abril y diciembre de 2020».

Estos porcentajes serían entre 7 puntos porcentuales y 10 pp superiores, en número de empresas, y entre 11 pp y 16 pp más elevados, en peso del empleo, respecto a los que se registrarían en un escenario sin covid-19. Los sectores más afectados serían los de turismo y ocio, vehículos de motor, y transporte y almacenamiento, en los que entre un 80% y un 87% de las empresas presentarían déficits, en el escenario de riesgo, llegando a afectar al 90 %-95 % del empleo de estas ramas.

El organismo señala que la paralización de gran parte de la actividad económica por las medidas de contención del covid-19 está provocando una reducción brusca de los ingresos para una proporción muy alta de las empresas españolas, lo que va a suponer que muchas de ellas tendrán que recabar nuevos recursos financieros para hacer frente a los pagos corrientes y a los derivados de sus decisiones de inversión en activos fijos y a las amortizaciones de deuda.