El Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró ayer en medio punto sus previsiones de crecimiento para España, colocándola a la cabeza de todas las economías avanzadas en la recuperación de la crisis del Covid-19 junto a EE UU, estimando para ambos países un avance de PIB del 6,4% en 2021. Pese a ello, el Fondo asume que España tardará más que sus vecinos en recuperar los niveles económicos prepandémicos, que no alcanzará hasta 2023, y constata que, si no toma medidas de consolidación, le espera un lustro de déficit excesivo.

El FMI, que identifica a España como la economía avanzada que más retrocedió en 2020 (cerca del 11%), mantiene inalterada su estimación de que la economía crecerá un 4,7% en 2022. A partir de ahí, el crecimiento caería al 2,8% en 2023 y se ralentizaría hasta cerrar 2026 en el 1,4%. Estas previsiones incorporan ya el impacto positivo de las ayudas europeas para el periodo 2021 a 2024, lo que pone en evidencia la estimación del Gobierno de que el PIB crecerá un 7,2% inercial este año y hasta un 9,8% gracias a las subvenciones comunitarias.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, achacó ayer la mejora de las previsiones sobre España al efecto positivo del paquete de estímulos aprobado por EE UU y al avance en la campaña de vacunación contra el Covid, si bien se abrió a revisar sus previsiones tras el impacto negativo de la tercera ola en enero y febrero.

En paralelo, aunque el FMI no publicará el informe sobre sus proyecciones fiscales hasta hoy, su base de datos ya recogía ayer su temor a que el país no sea capaz de reconducir el desequilibrio de sus cuentas públicas en el medio plazo. Así, estimando que el déficit cerró 2020 en el 11,47% (Hacienda ha anunciado que lo hizo en el 10,9%), el Fondo prevé que el agujero apenas baje al 9% este año, al 5,77% el próximo y que siga por encima del 4% hasta 2026. Es decir, por encima del umbral del 3% que activa el protocolo de déficit excesivo europeo. Aunque esos objetivos han sido suspendidos en 2020 y 2021, y previsiblemente lo serán en 2022, a partir de ahí la UE podría comenzar a exigir planes de ajuste.

Otro tanto ocurre con la deuda pública, que tras crecer del 95,5% al 117% del PIB en 2020 (en realidad al 120%, al sumarse la carga de Sareb, el llamado banco malo) volvería a crecer un punto este año y seguiría en niveles similares para 2026. El informe del FMI tiene en cuenta las medidas legislativas aprobadas en España en respuesta a la crisis del Covid-19 así como las alzas de pensiones y salarios públicos, la creación del ingreso mínimo vital, y los cambios tributarios aprobados hasta la fecha, pero no proyectan más modificaciones a partir de 2022 a falta de que se concreten.

A corto plazo, eso sí, el incremento de PIB previsto para España en 2021 superaría el 6% estimado para la economía global; el 5,1% de las economías avanzadas; el 4,4% de la zona euro; el 3,6% de Alemania; el 5,8% de Francia; el 4,2% de Italia; el 5,3% de Reino Unido; el 3,3% de Japón y el 5% de Canadá. Distinto es el caso de las economías emergentes, con un alza promedio del 6,7% que lideran India, con un avance del 12,5% tras la caída del 8% en 2020, y China, con un alza del 8,4%, tras crecer un 2,3% ya el año pasado.

Las perspectivas del Fondo se sustentan en la previsión de que la demanda interna española crecerá un 4,5% este año, tras ceder un 6,5% en 2020, y aportará otro 2,3% en 2022. En el caso del consumo privado, la debacle fue del -12,4% el año pasado y la recuperación de este año será del 6%, pasando al 3,3% el próximo ejercicio. Por su parte, el consumo público, que habría crecido un 4,5% en 2020, seguirá aumentando un 3,9% este año y se moderará al 0,4% en 2022.

La inversión, como formación bruta de capital fijo, pasaría a crecer un 8,9% este ejercicio, tras despeñarse un 12,4% el pasado, y aumentaría un 7,5% en 2022. En el caso de los precios de consumo, el Fondo apunta a que tras el retroceso del 0,3% en 2020, España encarará un alza de un punto en 2021 y de 1,3 puntos en 2022. Para 2026, el avance interanual será del 1,7%.