La caída de las primas de riego ha abaratado la emisión de esa deuda. Pero el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) insiste en recordar que las condiciones de su línea de crédito para la pandemia suponen un abaratamiento de la financiación para la mitad de los miembros del euro. España podría ahorrarse hasta 1.300 millones de euros, según los cálculos facilitados por el Mede.

El motivo del ahorro es sencillo: el Mede puede emitir a 10 años a tipos de interés negativos, un privilegio al alcance de socios como Alemania, Francia o Países Bajos, pero no de España, Italia, Portugal o Grecia. El organismo dirigido por el alemán Klaus Regling calcula que incluso tomando en cuenta los intereses y las comisiones de sus préstamos, el coste de la línea de crédito se mantendría por debajo de cero y podría ofrecer un jugoso ahorro a países como España.

Los datos facilitados por el Mede muestran que, tomando en cuenta el cierre de mercado a 24 de julio, España se ahorraría unos 1.300 millones de euros en intereses si solicitase la línea de crédito contra la pandemia. El ahorro está calculado en base a la petición máxima que puede cursar cada país, equivalente al 2% de su producto interior bruto en 2019.

En el caso de España, el crédito podría rondar los 24.000 millones de euros, amortizables hasta en 10 años. Para Italia, el préstamo podría rozar los 35.000 millones. Y el ahorro superaría los 4.000 millones en las condiciones actuales de mercado y podría doblarse en caso de repunte de las primas de riesgo.

A pesar del aparente atractivo financiero, hasta ahora ningún país ha mostrado abiertamente su intención de activar la línea del crédito del Mede. Los Gobiernos parecen temer que la solicitud se identifique con una petición de rescate financiero, lo que podría ser esgrimido en su contra por las respectivas oposiciones parlamentarias. El otoño caliente que auguran los analistas, sin embargo, podría acabar por superar las resistencias y hacer que varios socios, como Italia o España, recurran a una línea de crédito que puede movilizar hasta 240.000 millones de euros.

El Eurogrupo (el órgano que agrupa a los ministros de Economía de la zona euro) ya diseñó la línea de crédito para evitar cualquier peligro de estigma relacionado con los rescates. Su activación no lleva aparejada ninguna condicionalidad y el único requisito es que se destine a financiar gastos directos o indirectos relacionados con el sector sanitario.

El Mede también ha rebajado los costes del préstamo en relación con sus productos habituales, para hacer más atractivo su apoyo contra la crisis de la pandemia. La cuota de apertura es del 0,25%, la comisión anual de 0,005% y el interés anual del 0,1% sobre los tipos de la línea.

Pero la mera mención a que la ayuda está supeditada al compromiso de los Estados miembros con el marco de vigilancia presupuestaria de la UE —una obligación que existe, en cualquier caso— parece asustar a los potenciales candidatos a la línea de crédito, en particular a Italia.

La relajación de las primas de riesgo como consecuencia de las sucesivas intervenciones del Banco Central Europeo (BCE) y del éxito de la cumbre europea de julio, que pactó un fondo de recuperación de 750.000 millones de euros, también ha restado atractivo al Mede.

El organismo publicó la semana pasada una entrada de blog en la que recordaba que, incluso en las condiciones benévolas del mercado actual, sus préstamos suponen una ventaja para 10 de los 19 miembros de la zona euro. El más beneficiado sería Grecia, seguido de Italia y Chipre.