El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, ha dicho que la Constitución admite cualquier tipo de ideología y que el Gobierno no hace leyes contra esta, por lo que «no va a silenciar a nadie», en referencia a los partidos de extrema derecha. Respondía así en el pleno del Congreso a una interpelación del Grupo Parlamentario Republicano sobre iniciativas legislativas del Gobierno «para frenar la amenaza de la ultraderecha». Campo ha agregado que en su idea de España «cabemos todos y en la de la ultraderecha solo caben ellos», y que solo hay la Justicia y el Código Penal «para frenar y ganar a la ultraderecha».

En su intervención, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, se ha planteado numerosas preguntas sobre cómo pueden ganar partidos de esta ideología en las elecciones en los barrios obreros, «que haya tanto ratón votando a gatos», y «la respuesta es terrible porque hay mucha gente dispuesta a votar a favor de sus principios y en contra de sus intereses». Se ha planteado qué es la patria, las ideas de la izquierda o los ‘mantras» que se repiten, como el de que todos los políticos son iguales, o la desinformación de gran parte de la ciudadanía, conceptos que aglutinan a los votantes de la ultraderecha, y ha animado a «batallar» contra esas ideas.

El ministro ha reconocido que hay un avance de las fuerzas políticas que hacen «discursos de odio, materia prima de la ultraderecha», que «se alimenta en el fanatismo ideológico, sinónimo de retroceso, de la polarización y del negacionismo, de negar las libertades». En su opinión, si se comprende «por qué les votan millones se podrá frenar su avance», y ha reconocido que «los partidos moderados entramos, le damos pábulo y les ponemos en el foco mediático». Ha abogado por contrarrestar su discurso, apostar por el diálogo y hacer leyes progresistas, con nuevos derechos y libertades, y con políticas públicas «que no dejen a nadie atrás».

Rufián ha precisado que no pedía la prohibición o ilegalización de ningún partido y ha advertido que «el fascismo no es una opción democrática más y no podemos naturalizar el fascismo, que niega de forma sistemáticamente que a las mujeres se las asesina por ser mujeres». «Intentar evitar que entren en las instituciones no es censura, es defensa de la democracia», ha indicado y «las izquierdas tenemos que aportar soluciones, gestionar y transformar y ser útiles». Campo ha considerado que hay que combatirles con medidas como las que toma el Gobierno para salir de la crisis y «ante las amenazas, proyectos, y ante las mentiras, hechos», al tiempo que ha indicado que el PP se equivoca de estrategia «dándole alas a la derecha».