El Gobierno aprobó a mediados de junio un real decreto ley de medidas urgentes para que solo se otorguen los permisos de acceso y conexión a las redes eléctricas a proyectos “reales y firmes” y no a quienes solo aspiran a revender los derechos sin construir plantas o no tienen capacidad para hacerlo en un plazo razonable. En este contexto, el Ejecutivo saca a subasta hoy el 15% del paquete de renovables previsto hasta 2025. La puja, la primera desde julio de 2017, será así para 3.000 megavatios (MW): al menos 1.000 MW corresponderán a fotovoltaica y otros 1.000 a eólica terrestre, mientras que el resto quedará sin restricción tecnológica.

Podrán ofertar tanto instalaciones nuevas como ya existentes para su ampliación que estén situadas en el sistema eléctrico peninsular y cuyo sistema de almacenamiento, en caso de disponer de él, sea empleado para almacenar la energía producida en la instalación. El plazo máximo de entrega de la energía comprometida es de 12 años para las tecnologías fotovoltaica, solar termoeléctrica, eólica terrestre y marina e hidroeléctrica y de 15 años para las tecnologías de biomasa, biogás y biolíquidos.

Las pujas se realizarán sobre el precio que se exige por la energía producida y el volumen de producto adjudicado a un mismo grupo empresarial. No podrá ser superior al 50% del cupo del producto (1.500 MW). Los participantes han tenido que presentar un plan con estimaciones de impacto sobre el empleo local y las oportunidades para la cadena de valor industrial.

Una vez se cierre la subasta, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) tiene 24 horas para validar los resultados. Posteriormente, la Dirección General de Política Energética y Minas, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, resuelve la subasta como un acto administrativo y se publica en el Boletín Oficial del Estado. El Ejecutivo prevé subastar, al menos, 19,44 GW de potencia renovable hasta 2025: 8.500 MW de eólica, 10.000 MW de fotovoltaica, 500 MW de termosolar, 380 MW de biomasa y 60 MW de otras tecnologías, como biogás, hidráulica o maremotriz.

Endesa, Naturgy, Acciona y Forestalia han confirmado que pujarán por una porción del pastel. Iberdrola prefiere no hacer comentarios. No obstante, lo mismo hará, según fuentes del sector. Otras compañías como Cepsa o Solarpack no tienen intención de presentar ninguna oferta, indicaron a este diario. Sin embargo, una de las grandes protagonistas es Repsol. La petrolera se estrena y lo hará en línea con su plan estratégico para 2021-2025: 18.300 millones que invertirá la compañía en transición energética.

Forestalia fue una de las ganadoras de las subastas celebradas en 2016 y 2017, al adjudicarse 1.200 MW fotovoltaicos, aunque buena parte no la pudo poner en funcionamiento en el plazo obligado y tuvo que pagar los avales: hasta un máximo de 60.000 euros por MW.