Los bonos españoles han disparado su precio, en paralelo a la caída en picado de su rentabilidad, en una oleada compradora compartida por el conjunto de los activos de renta fija y desatada por la clara disposición del BCE y de la Fed a recortar el precio del dinero si fuera necesario, una decisión que los inversores dan por hecha y a la que han querido adelantarse.

El rendimiento del bono español a una década ha pulverizado sin tregua mínimos históricos desde el mes de mayo, hasta marcar un récord sin precedentes en el 0,214% a principios de este mes. Y en ese trayecto, los grandes fondos extranjeros, en especial asiáticos y entre los que también figuran hedge funds y grandes ETF de renta fija, han sido los principales compradores, con la banca española como principal vendedora.

La tendencia por la que la banca local se va desprendiendo de su cartera de renta fija y gana peso el inversor extranjero como tenedor de la deuda soberana española viene de años atrás, pero se ha intensificado con fuerza en los dos últimos dos meses y medio, coincidiendo con el rally de la renta fija. “No hemos visto apenas compradores españoles desde el momento en que el bono a 10 años cayó del 1%”, señalan desde la mesa de negociación de deuda de un gran banco estadounidense en España.

Distintas fuentes de mercado coinciden en que la banca española ha respondido con su cartera de deuda a la pujante demanda extranjera de las últimas semanas. “En algunos momentos no había suficiente liquidez para comprar todo lo que quería el inversor extranjero”, añaden. Los inversores asiáticos, en especial japoneses, han sido claros protagonistas, con compras mucho más intensas que las de hace más de un año, cuando la mejora del rating español permitió el regreso del inversor nipón, de perfil muy conservador.

“Hemos visto peticiones de inversores asiáticos muy fuertes, del entorno a los 1.000 millones de euros”, añade Javier Ferrer, director de deuda de Ahorro Corporación, que explica que las compras se han concentrado en los plazos largos y cuando el bono español cayó al nivel del 0,6%, a partir de donde se intensificó el descenso. Solo en mayo, inversores japoneses compraron deuda española por 3.200 millones de euros, una cifra mensual récord, según los datos del Ministerio de Finanzas nipón.